domingo, 9 de noviembre de 2008

Por qué el Poeta

Una vez, en una clase de Matemáticas, que estaba a cargo de una profesora que es mejor olvidar, dije que se necesitaba mas arte y menos economía en los liceos. Nunca quise que la gente pensara que yo era alguien extremadamente profundo, y efectivamente lo único que logré fue que algunos se rieran o me hicieran preguntas absurdas y estúpidas del orden de: "¿y qué van a hacer los contadores? ¿contar poemas?" o "¿como vas a vivir?¿pintándote comida?" y demás boludeces de ese estilo que daban cuenta de gente que se está perdiendo la poesía, que es lo mejor que tiene el mundo hasta ahora. De todos modos, se me ocurrió escribir algo mas o menos con esa idea. Se lo mandé a varias personas, entre ellas a la gran cantante María Volonté. Ella me respondió lo siguiente:
Querido José,
Mientras vos estas durmiendo allá en Uruguay,
ya de vuelta en San Francisco yo acabo de leer tu poema.
Emocionada y con total reverencia me saco ante vos
mi enorme sombrero de plumas blancas para celebrar tu
belleza, tu talento y tu coraje.
Bravo!... y gracias por compartirlo conmigo.
Un fuerte abrazo,
María
Por supuesto que fue un hermoso gesto de su perte. Quedé muy emocionado luego de leer lo que semjante artista me había escrito. Ella es una gran cantante, seguramente le voy a dedicar algunas líneas también. Por ahora aquí dejo el poema.

Por qué el poeta

De qué sirve el poeta en la madrugada
si no camina con las alas en llamas.
Para qué tiñe de vino y lágrimas la noche
si después termina en la cama aferrado
a las piernas de una milonga bien puta.

Por qué revuelve entre los tachos de unos labios
buscando inútilmente un amor podrido, un beso viejo,
una rosa olvidada de tristeza.
Por qué se arrastra con la espada y la botella
si tira los ojos de una mina enamorada al suelo y se
va encendiendo la luz roja de su pucho y su alma.

Para qué el poeta silba un tango de ayer si esta
furiosamente parado en el hoy. El hoy de hierro,
de bombas, de petróleos, el hoy de un porrito a escondidas,
de un Origami, de un aborto, el hoy de un piquete,
el hoy de un viernes.

Por qué el poeta fuma su espera en la esquina
de un día gris de viejas y palomas, si sabe que nadie lo mira,
nadie recibe sus poemas como balas, sus palabras como espinas,
sus lágrimas como dolores nuevos.

Para qué trata el poeta una y otra vez de abrazarse a la luna
si ya existen las canciones de bolsillo, si la radio escupe
idiotas de aceite, si se queman las manos agarradas a un revólver.
Por qué el poeta quiere embellecer el mundo,
si el mundo le da la espalda.

José Pablo Arenas Díaz



1 comentario:

Marta Pizzo dijo...

Todas esas preguntas me hago y las respuestas se miden en nuevos poemas, si es que a alguien le interesa medir algo...
Es como querer explicar la savia roja que circula, como ponerle señales al camino de la libertad... Muy movilizador tu poema José, gracias. Te sigo, un abrazo
Marta