Cuando crea que los días son como las nubes y me caiga y me levante cerca, como siempre, la cara al polvo del camino, concédeme el olvido. Porque estaré vivo entre los vivos y los poseedores, los pobres y los ricos, los buenos y los malos... y no quiero.
*Poema de Tabaré Rivero extraído del disco "Apunten... fuego!!!" de La Tabaré Riverock Banda
Después de mucho tiempo actualizo mi blog, el cual tenia descuidado porque el tiempo lamentablemente no me daba. En realidad, ahora tampoco, pero me hago el vivo y me siento a pensar como si no tuviera mas nada qué hacer. El tiempo pasa y la culpa de estar sentado haciendo nada frente a la computadora me quema como si tuviera una puñalada dolorosa y seca en el estómago. No puedo estar acá, tengo que ensayar, estudiar, practicar pasajes que no me salen de sonatas de Vivaldi, o de Bach, tengo que componer, preparar un examen de un lugar al cual me importa un carajo entrar pero del cual dependo para que acá crean que soy un buen músico. Qué mal, tengo que hacer todo eso y sin embargo estoy acá sentado tecleando cada minuto que pierdo y que después seguramente me va a herir. Ese tiempo que pierdo se transforma en una bala que me lastima y que seguramente dispararán mis amigos, mis maestros, mis padres, porque toda esa gente me quiere, pero sabe lastimarme cuando es necesario. Y a ustedes también. Entonces vuelvo a imaginarme viviendo en un lugar y en una vida donde tenga tiempo para perder el tiempo. Me imagino tocando tangos, milongas, candombes, zambas, bagualas, cumbias, murgas y que la gente igual diga "cómo sabe este chico de música". Porque lamento informarle a mucha gente que la música popular, también es buena música. Estoy seguro que muchos de los profesores de piano que tuve están siendo internados mientras yo digo esa frase, pero bueno...que se jodan quien los manda a perderse de todo eso. Otra vez miro el reloj y encuentro que no me dice nada. Porque todo lo digo yo. Él mira callado y piensa: "el único que pierde el tiempo sos vos, yo sólo te aviso". Mientras tanto yo veo las horas encarceladas, enjauladas. Miro los postes y los alambres que hay en el tiempo en el cual me manejo. Me siento caminando como una vaca al matadero. Hoy le escribía un mail a Marta Pizzo, una gran poeta a quien admiro, y se me ocurrió que lo que pasa es lo siguiente. Yo soy músico y poeta, ella también y por eso me comprende, por lo tanto tengo un millón de cosas que pasan por mi cuore, cosas que no pueden medirse en tiempo. Pero cuando trato de pasarlas al papel, necesito tiempo inexorablemente. Entonces no me alcanza una hora o un día o un año. Por eso es difícil este trabajo. Claro que la felicidad de hacerlo tampoco entra en una hora, o un día, o un año. Por eso desalambro los postes de mi tiempo y trato de pasar derecho, sin medirme a mi mismo en horas.
Otro de los poetas mas importantes del tango contemporáneo es Raimundo Rosales. Llegué a su obra gracias a descubrir un tango llamado "Soy Cantor", que tiene música de Marcelo Saraceni y que fue grabado por Esteban Riera. Después segui descubriendo y siguiendo su obra como hago con toda la gente y los artistas que me parecen valiosos.
Raimundo es otro de esos autores que intentan y logran con mucho exito darle un sabor bien "de hoy" a nuestro tango, logrando algo verdaderamente freso y novedoso. Dejo una de sus obras para que lean y como siempre le digo a los cantantes...a ver, a ver quien lo canta primero...
Soy ese volvedor
Letra: Raimundo Rosales
Música: Marcelo Saraceni
Soy un amor urgente, soy un árbol, una mentira a medias en invierno, un alma voladora y tristecita, un ciego que orejea en el silencio.
Soy un mapa clavado entre las piernas y alguna muerte cínica, indeseada, soy un temblor de hojitas y una tregua como una sincanción, corazonada.
Soy otra voz, la misma voz de siempre, un borgeano aletear entre la niebla, soy la luna que sos, llena de luna, luna de vos, amada, luna nueva.
Soy un enigma con andar de gato, un semidiós errático y vencido; un carnaval que invoca en su arrebato al que seré, buscando lo que he sido.
Soy como el tiempo, a veces, que bromea, el ojo que no sabe la mirada, soy el adiós no dicho, el desencuentro, y la novela en el cajón, la nada.
Soy el soplo al final en la ceniza, la huella con miguitas al costado soy el salto al azar de una caricia, soy ese volvedor enamorado.
Soy un desecho de Eternauta en vuelo un cielar de perfil ensolecido, un amague al rincón de cada miedo, un infinal siestero, un desolvido.
Soy un enigma con andar de gato, un semidiós errático y vencido; un carnaval que invoca en su arrebato al que seré, buscando lo que he sido.
El otro día hubo lío en mi barrio. Parece que robaron en algunas casas y se armó. Yo estaba sentado con un par de amigos en una placita frente a la escuela a la que fui cuando era chico. De un momento a otro aparecieron unos policías y nos cuestionaron de mal modo y bueno, lo de siempre. De todos modos la sacamos barata y se fueron. Creo que no es necesario aclarar que no teníamos puta idea de lo que nos hablaban y de lo que nos acusaban, pero de todos modos el susto lo pasé. Porque a pesar de que nos teníamos nada que ver, ellos hubieran podido encajarnos una buena paliza, llevarnos a la comisaría etc. Y por supuesto que no hubieramos podido decir nada. Igual cuando llegué a casa se me ocurrió este poema que dejo.
Soy una amenaza
Hay que dejarse de pavadas.
Legalicemos las caricias los viernes a la noche,
Los besos encendidos brillando en la noche
Como el chispazo de un pucho.
No nacimos para esto, no queremos que nos reprimas.
Odiamos a la cana cuando viene a rompernos los huesos
Si queremos estar en la esquina de la felicidad
Dragoneando a la piba mas linda del barrio.
Yo soy subversivo, lo admito.
Me gusta tirar mariposas a la calle para que te afanen una lágrima.
Soy una amenaza,
Qué voy a hacer si un láser de sexo me calienta,
Me pudre el bocho cuando me decís “te amo”
Y yo creo que estoy entre tus labios y la magia de la noche.
Hay que hacer legal el hecho de ser poeta,
De no querer mendigar más. Puta madre…
Soy libre para quedarme escuchando el silencio sobre la cama
Como ya mencioné en alguna otra entrada, siento una admiración profunda por Eduardo Darnauchans. Es otro de los referentes del arte uruguayo que, al mismo tiempo, forma parte de esos paradigmas de lo que es "el típico músico uruguayo", generalmente dotado de enorme talento, fineza, profesionalismo y capacidad, y al mismo tiempo ignorado por los medios masivos de comunicación y por los que manejan el mercado y hacen que haya guita mal habida donde debe haber arte puro. Obviamente, después de su muerte se comienzan a pasar mas sus temas, salen biografías y homenajes por la tele etc. Boludeces que tenemos los uruguayos, como dijo Pepe Guerra: "Qué sponsor la muerte".
Una de las canciones del Darno que mas me gustan es "Ni siquiera las flores". Recomiendo que la oigan, está en varios discos. Fue grabada por primera vez en "Sansueña" un disco que es emblema en la carrera de Darnauchans y en la música del Uruguay. También salió en "Sin Perder el tiempo" y "Dylan", las dos son recopilaciones. Finalmente puede encontrarse en los discos "Noches Blancas", grabado en vivo en el Teatro Solís y "Ambitos", grabado en vivo junto a Fernando Cabrera.
La letra de la canción pertenece a Alicia Miralles, su madre. La canción es bellísima y tristísima, y a Darno lo comprometía mucho sentimentalmente. Si leen la letra y comparan con su biografía verán por qué. Por eso decidí compartirla. Acá la dejo.
Ni siquiera las flores
Recitado
(No maldigas del alma que se ausenta,
dejando la memoria del suicida,
¿Quién sabe qué oleajes, qué tormentas,
lo alejaron de las playas de la vida?)
Un día, cuando decidas marcharte,
cuando no haya devolución,
enfrentando el camino solo irás
por el callejón
Nadie te esperará,
nadie te mirará
Nadie te esperará
nadie te mirará
Luego, en reducido encierro,
tus huesos estarán.
Vendrán a visitarte,
el día, la tarde, la noche
Nadie te esperará,
nadie te mirará.
Nadie te esperará,
nadie te mirará
Y vendrán las flores
Y vendrán las flores
Pero, sin pituitaria, sin ojos,
sin oídos, sin músculos, sin voz,
las flores no podrán
alegrarte la razón
Nadie te esperará,
nadie te mirará.
Nadie te esperará,
nadie te mirará.